sábado, 28 de noviembre de 2009

Quiero ser...


una diosa de la cocina. Sí, ya lo tengo claro. Quiero tener una de esas figuritas horribles donde ponga, bien grande, KITCHEN GODDESS. Y, ya puestos, quiero el delantal a juego!


En cuanto a cocina, soy un cero a la izquierda. Sí, soy torpe... muy, muy torpe. Siendo hija de quien soy, super diosa de la cocina, inventiva y con mil recursos, esta inutilidad mía parece incomprensible. Pero desde que he hecho mi primera (y segunda!) empanada de atún, y he medio aprendido a programar el horno, mi vida ha cambiado. Atrás quedan las frustraciones: he encendido el horno!!! yo sola!!! y no sólo eso, queridos amigos, queridas amigas (ante todo, igualdad en el lenguaje...): estoy haciendo pechugas de pollo al horno con patatas y cebolla y ajos y vino blanco!!! después de una búsqueda bastante cabreante por esta nuestra comunidad global, he decidido hacerlo como a mi me daba la gana. Y lo acabo de apagar, y, aparte de un olor a vino blanco que mata (creo que me he pasao...), está doradito y parece que el pollo no va a echar a correr cuando abra el horno, con lo cual me encuentro satisfecha de mí misma. Así que, paisanos, paisanas: estoy en mi camino hacia la deidad cocinera!!! o como se llame!! Viva Jamie Oliver!!!


¡Feliz día!